Por un nuevo “Mundo Obrero” que llegue a las manos de cientos de miles de trabajadores

A cada uno de los militantes del PCE cada mes nos llega a casa Mundo Obrero, el órgano de expresión del Partido, fundado el 23 de agosto de 1930, y que a lo largo de su historia ha atravesado por muy distintos periodos. Durante buena parte de la Segunda República y durante la Guerra Civil, Mundo Obrero se publicaba diariamente teniendo una extraordinaria difusión. Después, durante el franquismo se continuó publicando en el exilio, mientras que en el interior muchos ejemplares se elaboraban clandestinamente en las cárceles y en las agrupaciones guerrilleras, siendo una herramienta fundamental para organizar las actividades comunistas y clave para organizar la lucha antifranquista.

Más tarde, ya durante la llamada “Transición”, entre 1978 y 1980,  Mundo Obrero volvía a publicarse de manera semanal y después de manera diaria alcanzando una importante tirada gracias a los 100 millones de pesetas que se logró reunir con la contribución de militantes y trabajadores. Sin embargo a principios de los 80, con la crisis del Partido, volvió a su tirada semanal para posteriormente convertirse en quincenal y finalmente – hasta la actualidad – mensual.

En estos momentos MUNDO OBRERO es una publicación fundamentalmente de consumo interno para los propios militantes, más allá de que la publicación digital pueda llegar a otros lectores. Además, el formato actual – por diversas cuestiones – no es ni lo suficientemente atractivo para la propia militancia y los simpatizantes, y además no tiene la capacidad de ser una herramienta verdaderamente útil para la acción política del Partido. Es decir,  no está jugando el papel que debería corresponderle como órgano del Partido Comunista, y su difusión dentro del movimiento obrero es residual.

Sin embargo, existen grandes posibilidades de convertir a MUNDO OBRERO en lo que debería ser y de lograr que se llegue a distribuir mensualmente entre cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Para ello es necesario tomar decisiones políticas y organizativas que nos lleven a reformular el concepto del periódico con el fin de convertirlo en una herramienta útil de trabajo político de los comunistas dentro del movimiento obrero. Es necesaria visión, voluntad y desde luego, audacia.

Como ya se ha comentado en otro apartado, la tarea estratégica organizar a los comunistas en los centros de trabajo debe estar íntimamente ligada a la estrategia comunicativa del Partido. Es fundamental, por tanto,  que el PCE sea capaz de hacer llegar a cada vez más trabajadores y trabajadoras sus planteamientos y sus análisis, y por supuesto, que la comunicación sea en un doble sentido; es decir también desde los trabajadores hacia el Partido. En ese sentido no debemos desdeñar el valor de las nuevas herramientas telemáticas y las nuevas tecnologías,  como tampoco debemos despreciar el valor que sigue teniendo la prensa escrita y que va a seguir teniendo durante muchos años.

Dicho esto sería posible – sin aumentar el coste de la elaboración y producción del periódico -, un nuevo concepto de Mundo Obrero que tuviese la aspiración a corto/medio plazo de llegar todos los meses a medio millón de personas en los centros de trabajo y en los barrios. En primer lugar con el rediseño de su formato. Por ejemplo, y a modo de propuesta, reduciendo sus 32 páginas en su formato actual a 4 páginas en gran formato o formato sábana   – en el formato digital podrían ampliarse los contenidos –   y centrándolo en las ideas básicas que el PCE quiere hacer llegar en cada momento a la clase trabajadora. Y en segundo lugar haciendo que en lugar de hacer llegar un ejemplar a cada militante, hacerle llegar entre 10 y 15 ejemplares, junto a la consigna de repartirlos gratuitamente entre compañeros/as de trabajo o entre los vecinos del barrio . De esta manera Mundo Obrero podría tener una tirada de unos 150.000 ejemplares mensuales, con unos 500.000 lectores potenciales, multiplicando exponencialmente su influencia, dotando de una tarea concreta a cada uno de los militantes, y pudiéndose convertir en una herramienta de acción política de los comunistas en el movimiento obrero.

MUNDO OBRERO, junto al resto de mecanismos de comunicación del Partido deben ser herramientas de organización. Comunicación y organización deben ir de la mano para penetrar en la clase obrera, organizarla y extraer de ahí a los y las militantes comunistas, y para eso, entre otras cuestiones, es necesario un nuevo MUNDO OBRERO.

Si hacemos los deberes y somos audaces posiblemente en un futuro no muy lejano podríamos proponernos poner MUNDO OBRERO en las manos de millones de trabajadores.